No solamente habrás oído hablar de él, sino que es posible que en algún momento hayas utilizado alguna aplicación o dispositivo que te permita conectar “cosas a la red”. Los coches, los electrodomésticos, mobiliario de descanso y hogar o los weareables son solo algunos de estos ejemplos. Es el llamado Internet de las Cosas o IoT.
En la actualidad se calcula que existen unos 7000 millones de devices conectados a la red. Gracias al 5G, la mejor velocidad y la reducción de la latencia, algunos fabricantes calculan que esa cantidad alcanzará la friolera cifra de 100.000 millones ya en 2025.
[/mvc_infobox][mvc_infobox title_color=»#000000″ image_id=»119072″ info_title=»Conducción autónoma» alt=»Conducción autónoma»]Si bien es cierto que se han ejecutado diferentes procedimientos y en algunos casos ya hay ciudades que prueban con éxito vehículos que se conducen solos, garantizar la seguridad de los mismos implica que las conexiones a Internet permitan procesar información más rápido que en la actualidad. La conducción autónoma requiere de ciertas infraestructuras y componentes sin las que no puede plantearse su puesta en marcha.
De este modo, los sensores podrán recibir los datos al instante y accionar las órdenes necesarias para garantizar la seguridad de sus ocupantes, del vehículo y de todo lo que les rodea.
[/mvc_infobox]En cualquier caso, los dos sectores mencionados anteriormente se beneficiarán especialmente del 5G por una característica intrínseca a esta tecnología. Se trata de la reducción a la latencia. Este término se define como el tiempo de respuesta que tarda un dispositivo, desde que se le manda una orden hasta ejecutarla. En 4G ese “retraso” puede ser de hasta 10 segundos. En el caso del 5G, los tiempos se reducen hasta un milisegundo.La tecnología 5G influirá en muchos otros sectores, sobre todo en aquellos relacionados con la digitalización industrial. Desde la fabricación con robots e inteligencia artificial, pasando por ocio inmersivo, cirugía en remoto, automatizaciones en la industria y en el mundo audiovisual. Todo esto supondrá un reto de inversión, y también en la generación de riqueza y de empleo.La Comisión Europea considera que la inversión en esta nueva tecnología se elevará a unos 56.000 millones de euros en 2020. Sobre la creación de riqueza, ha calculado un impacto de 141.000 millones. Al mismo tiempo, se podrían llegar a crear 2,3 millones de empleos vinculados. A nivel nacional, un estudio de Ericsson analizó el posible impacto de la digitalización industrial con 5G. Concluyó que se podrían generar hasta 23.300 millones de euros en España en 2026 siendo el sector de la energía, el de la fabricación, el de la seguridad pública y salud los que más se verían beneficiados.Aunque las previsiones son realmente alentadoras, España no está situada entre los países en los que producirá una implantación real próxima. Los lugares que antes verán los beneficios del 5G son países asiáticos: Corea del Sur, Japón y Singapur. También Estados Unidos está muy por delante de la estrategia europea.Los primeros proyectos piloto de Japón y de Estados Unidos ya se han hecho en 2018. Los Juegos Olímpicos de Tokio serán una plataforma de lanzamiento a nivel del país. En Europa, todavía está pendiente de fijar el protocolo de los 28 en diversas cuestiones relacionadas. Actualmente, la fecha estimada para comenzar a ver los primeros despliegues comerciales será 2020, si bien Alemania, Reino Unido y Suecia son los que más han avanzado sus infraestructuras nacionales.