- En un 61% consideraron que la adaptación podría darse en un mes.
- Entre los empleados, lo vieron factible en un 66%
El teletrabajo era una palabra que casi todos conocían, pero de oídas, hasta que llegó la pandemia. Cuando comenzaron las restricciones por el coronavirus, muchas empresas vieron el trabajo remoto, tan ignorado hace un año, era la única alternativa para poder continuar produciendo y ofreciendo sus servicios.Sin embargo, aquella tesis inicial de algunos de que pronto se volvería a la normalidad y la vida habitual en las oficinas retornaría, no parece que vaya a cumplirse. La mayor parte de expertos creen que el teletrabajo se va a consolidar antes de lo que socialmente hablando se cree.Si bien hay varios estudios recientes ya publicados sobre la materia, el de The Work Survey, elaborado por Wakefield Research en nombre de ServiceNow, da una visión global de cómo el coronavirus impactó en el trabajo recogiendo datos de hasta 11 países y múltiples sectores empresariales. De hecho, en rasgos generales es realmente positiva. Dos datos avalan dicha tesis: Más del 90% de los ejecutivos consideran que la empresa adaptó su manera de trabajar más rápido de lo que consideraban posible.El 87% de los trabajadores considera que ahora están mejor.Además, todo el proceso de digitalización que permitió esa rápida adaptación a los entornos remotos de trabajo supuso una incidencia importante en los costes. De hecho, según el estudio:El 88% de las empresas que fueron encuestadas comentaron que habían reducido sus gastos operativos y que eso suponía disponer de capital para invertir en otros aspectos de la transformación digital.Todas esas cuestiones que tratamos muy a menudo en nuestro blog, y que en el caso de España en la era pre-covid-19 estaban todavía muy pendientes de mejorar parecen haberse convertido en una prioridad real a corto plazo.Aunque las valoraciones generales son positivas, los ejecutivos consideran que los segmentos clave de sus negocios son incapaces de adaptarse a una digitalización en 30 días o menos, lo que ha llevado a replantear la necesidad de inversiones para que esto sea posible, destacando los departamentos de finanzas, ventas y recursos humanos. En el otro lado de la balanza está la mayoritaria confianza de esos directivos en sus respectivos departamentos de TI.